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Las cloacas del PP y El Mundo, piezas clave en el lawfare y la difamación contra los titiriteros

El número 2 de Fernández Díaz se mofaba en sus conversaciones con Enrique García Castaño citando a Antonio Gramsci, mientras los titiriteros estaban detenidos en el calabozo


Esta semana se conocía la noticia de que el Tribunal Supremo ha sentenciado al medio digital OKdiario y a su director, Eduardo Inda, a pagar 4.000 euros a cada uno de los titiriteros por calificarlos como «proetarras» cuando el caso ya había sido archivado, una compensación similar a la que Alfonso Rojo tuvo que abonar junto a su medio, Periodista Digital, en un proceso legal previo. Como ya contó Diario Red el 5 de noviembre con la serie de Los Whatsapps de las Cloacas, en los chats de Francisco Martínez con Fernando Lázaro, de El Mundo, y con Eugenio Pino y Enrique García Castaño, se veía claramente la intencionalidad de utilizar el caso como ariete contra el Ayuntamiento de Carmena, contra la concejala de Ganemos, Celia Mayer, y contra Podemos. Por aquellas fechas Podemos y las confluencias tenían opciones junto al PSOE de echar al Gobierno del PP tras los resultados de las elecciones generales de diciembre de 2015.

En aquellas conversaciones el Secretario de Estado de Interior en el Gobierno de Rajoy, Francisco Martínez, le pedía “las biografías” de los detenidos a Eugenio Pino, que aseguraba que los titiriteros “no tenían antecedentes”. En ese momento de la conversación por Whatsapp es cuando el número 2 de Fernández Díaz le dice a Eugenio Pino: “Como sé que te gusta la historia: dos citas de Gramsci. «La conquista del poder cultural es previa a la del poder político, y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados ‘orgánicos’ infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios«”. La segunda cita fue la siguiente: “Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura”.

Ante las citas del filósofo italiano, un claro referente para Podemos y la izquierda española, aunque también muy leído por la derecha, Pino contesta que se trata de un análisis “muy apropiado y plenamente vigente”. Ambos, aquella tarde, con la intoxicación en medios de comunicación, estaban llevando los conceptos de Gramsci a la práctica aunque fuera por vías ilegales o poco éticas. Es más, después de ese intercambio de mensajes, el propio policía le pasa el mensaje a Francisco Martínez que servirá como inicio de las fuentes policiales a la prensa: “Todo comienza cuando el público, escandalizado por la pancarta, comienza a gritar y reclaman la presencia policial. Ambos detenidos, uno nacido en el 81 y otro en el 86, afirman que han sido contratados por el Ayuntamiento y que la Concejalía de Cultura revisó la obra antes de aprobarla”. Al número dos de Fernández Díaz le pareció “muy bueno” ese texto.

Todos estos tipos de mensajes jocosos e irónicos se cruzaron durante la tarde de la detención de los titiriteros que acabaría con ellos en el calabozo aquella noche. También con Enrique García Castaño. Francisco Martínez le pidió información sobre los titiriteros y Castaño le contestó en tono de broma que está con los compañeros dándole al “tequila porque está muy estresado”. Castaño en esa conversación le cuenta que El Confidencial iba a dar la noticia de forma inminente y que en el Ayuntamiento estaba “acojonado”.

Durante esos días y como ya contó DR, Martínez y Fernando Lázaro (El Mundo) mantuvieron contactos para hacer caer a la concejala de Cultura con Carmena, en ese momento Celia Mayer.
El Secretario de Estado recurrió a su periodista de confianza y le dio una instrucción muy precisa: “Síguelo, es otra vez la Celia Mayer”. A lo que Lázaro, redactor jefe de El Mundo, replicó: “Estamos en ello, son unos hijos de puta”. “A saco, de esta no puede salir ilesa la concejal (…). No puede irse de rositas”, insistió el número dos de Interior. “Esperemos, vamos a por ella (…) En las redes a tope, de esta tiene que caer”, zanjó el periodista.

Hay que recordar que los titiriteros, Raúl y Alfonso, fueron detenidos en Madrid por exhibir una pancarta que decía “Gora Alka-ETA” y acabaron detenidos en Soto Del Real. Fue durante el Carnaval de Madrid, en el marco de una función artística, y contra ellos se desató una campaña de persecución política y de censura al arte y la cultura sin precedentes en la política municipal de la capital. Por aquel entonces, los llamados “Ayuntamientos del cambio” recién habían echado a andar y la derecha mediática y judicial no dudó en cargar contra ellos de todos los modos posibles, valiéndose, especialmente, de la Cultura.


Madrid –

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