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Viñeta de Luiso García

100 días de genocidio

Quizás no ocurra en el corto plazo, pero, con el paso del tiempo, cada país y cada partido que apoyó este genocidio o miró para otro lado verá su nombre escrito con vergüenza en las páginas más oscuras de la historia


Hoy, 14 de enero de 2024, se cumplen 100 días del exterminio sistematizado de seres humanos más pavoroso que ha vivido el mundo en el siglo XXI. Hoy se cumplen 100 días de un genocidio perpetrado por Israel en la Franja de Gaza que el Estado sionista justifica como respuesta al ataque terrorista llevado a cabo por Hamás en suelo israelí el pasado 7 de octubre y que se cobró la vida de 1200 personas, además de los alrededor de 200 rehenes capturados por la milicia palestina. Según las cifras más conservadoras, los bombardeos indiscriminados del ejército israelí sobre Gaza, así como las incursiones posteriores de sus soldados en la franja, han dejado ya casi 24.000 palestinos asesinados —alrededor de 10.000 de ellos niños y niñas—, un 85% de los 2,2 millones de habitantes de Gaza desplazados de sus hogares y medio millón de ellos que no tendrán un hogar al que volver por la destrucción masiva de edificaciones. A todo ello, hay que sumar la destrucción de hospitales y escuelas, el corte de suministros de electricidad, agua, combustibles y alimentos, el asesinato de más de 100 periodistas, el ataque a todo tipo de organizaciones humanitarias e incluso el establecimiento de campos de detención en estadios y otros recintos en los cuales el ejército de Israel ha exhibido a centenares de prisioneros semidesnudos y arrodillados a punta de pistola, sin distinguir entre milicianos y civiles.

Para cualquier observador imparcial que sepa un mínimo de historia y que conozca apenas los rudimentos del derecho internacional, es obvio que estamos ante la comisión de crímenes de lesa humanidad perfectamente comparables a otros muchos que ha contemplado el mundo con horror en los últimos siglos y que no hace falta enumerar. Esta realidad incontestable que ya lleva 100 días llenando las pantallas de televisión de todo el planeta de inocentes brutalmente asesinados por uno de los ejércitos más poderosos y más avanzados del mundo ha establecido un diáfano parteaguas moral que ha situado —para mayor horror si cabe— a EEUU, sus aliados de la OTAN y el conjunto de la Unión Europea del lado de la inhumanidad, la hipocresía y la complicidad con los carniceros. En 100 días, ninguno de los países que se arrogan para sí mismos la misión de defender la democracia y los derechos humanos en el mundo ha movido ni un solo dedo para detener la matanza en clave de limpieza étnica de 1 de cada 100 palestinos. El nivel máximo de oposición que han emitido países como Bélgica o España ha sido apenas verbal, solicitando con mayor o menor vehemencia a Israel un alto al fuego —que ha rechazado sistemáticamente— y el cumplimiento del derecho internacional humanitario —que ha violado a sangre y fuego desde el minuto uno—, al tiempo que se llevaban a cabo los necesarios actos de contrición, condenando, siempre en primer lugar, el ataque terrorista de Hamás —como si eso justificase llevar a cabo un genocidio— y reconociendo «el derecho de Israel a defenderse» —como si ese derecho incluyese el derecho a llevar a cabo un genocidio. Pero ninguno de estos países ha tomado absolutamente ninguna medida material para intentar frenar al gobierno de Netanyahu; ni sanciones económicas, ni bloqueos comerciales, ni paralización de la compraventa de armas, nada. Ninguna de las medidas que se tomaron de forma urgente y contundente contra Vladimir Putin y contra el conjunto de Rusia a raíz de la invasión de Ucrania se han tomado contra Netanyahu y contra Israel a pesar de que este último ya ha asesinado a más del doble de personas que Putin en un país que es 20 veces más pequeño poblacionalmente que Ucrania.

Ninguna de las medidas que se tomaron de forma urgente y contundente contra Vladimir Putin y contra el conjunto de Rusia a raíz de la invasión de Ucrania se han tomado contra Netanyahu y contra Israel

Y esta posición hipócrita con la cual la Unión Europea ha perdido toda su credibilidad frente al conjunto de las Naciones Unidas, de los diferentes países del mundo y de cualquiera que aspire a un orden global basado en reglas y en el respeto a los derechos humanos ni siquiera ha sido la peor de las posiciones en el club de los aliados de EEUU y la OTAN. Además del apoyo militar directo a los genocidas que ha ofrecido desde el principio el hegemón crepuscular norteamericano y que se ha intensificado recientemente con el envío de buques de guerra al Mar Rojo y el bombardeo de posiciones hutíes en Yemen de la mano del Reino Unido de Rishi Sunak, hemos podido contemplar a lo largo de estos 100 días el papel absolutamente indigno que ha jugado Alemania —el país más poderoso de Europa— en todo este asunto. Con una justificación que pretende estar anclada en los aprendizajes que los alemanes interiorizaron a causa del holocausto pero que, en realidad, humillan todo lo que cualquiera podría haber aprendido de uno de los mayores genocidios de la historia, la práctica totalidad de los partidos políticos germanos han dado su apoyo más cerrado a Netanyahu y se han lanzado a una caza de brujas contra cualquier persona que apoye públicamente la causa Palestina en aquel país. En el último episodio de esta deriva que envilece el alma de Alemania, el SPD de Olaf Sholz y los Verdes Alemanes —los referentes del PSOE y Sumar, respectivamente, en España— han anunciado que se oponen radicalmente a la acusación de genocidio que ha formulado Sudáfrica contra Israel en la Corte Internacional de Justicia y que Alemania tiene como intención intervenir como tercera parte en la vista principal para hacer valer esta posición. Dicho juicio, que se está llevando a cabo estos días en La Haya, ha sido en estos 100 días la acción más contundente que ha impulsado cualquier país para intentar frenar el genocidio del pueblo palestino. No es casualidad que dicha iniciativa provenga de Sudáfrica, quien sufrió en su propia piel las consecuencias más brutales del mismo apartheid que llevan sufriendo los palestinos durante ya 75 años, y dibuja un nuevo tablero mundial en el cual son principalmente los países del Sur Global y otros países emergentes los que mantienen en pie la bandera de los derechos humanos, mientras EEUU y sus aliados de la OTAN son capaces de apoyar y acompañar los horrores más execrables siempre cuando los cometa un país «amigo». Quizás no ocurra en el corto plazo, pero, con el paso del tiempo, cada país y cada partido que apoyó este genocidio o miró para otro lado verá su nombre escrito con vergüenza en las páginas más oscuras de la historia.

Y quizás no ocurra en el corto plazo porque otra de las máscaras que han caído durante la matanza más brutal de seres humanos en lo que llevamos del siglo es la de los medios de comunicación que dan su apoyo mayoritariamente a estas posiciones. En estos 100 días, hemos podido ver los más repugnantes y variados colaboracionismos con el genocidio israelí en el oficio periodístico. Medios que no se atreven a escribir la palabra genocidio, medios que hablan de «muertos» palestinos como si no los hubiera matado nadie, medios que difunden bulos sionistas —como el de los 40 bebés decapitados—, medios que entrevistan periódicamente a portavoces oficiales del ejército genocida, medios que intentan hacer creer a la gente que todo empezó el 7 de octubre con el ataque terrorista de Hamás —como si Israel no llevase 75 años asesinando palestinos, impidiendo el desarrollo de su pueblo, robándoles tierras y aplicándoles un régimen de apartheid—, medios que se han abonado, en definitiva y con muy pocas pero honrosas excepciones, a la propaganda otanista que dicta el régimen de guerra: «Israel tiene derecho a defenderse. Israel solamente está intentando exterminar a Hamás, teniendo un cuidado infinito para no causar bajas civiles (lo que ocurre es que los terroristas usan a los niños como escudos humanos). Israel bombardea hospitales, escuelas y mezquitas porque ahí es donde se esconde Hamás (también en las ambulancias). Israel es la única democracia de Oriente Medio y, además, respeta los derechos LGTBI y participa de Eurovisión. Aquí no está ocurriendo ningún genocidio, así que circulen.»

En estos 100 días en los que no solamente muchos líderes políticos de los países ricos van a inscribir su nombre en las páginas de la infamia sino también muchos periodistas, desde Canal Red y Diario Red hemos querido informar —con toda la humildad y siendo conscientes de que somos una voz todavía pequeña en el tablero mediático— desde la inequívoca posición política que no admite el asesinato de seres humanos sea cual sea su justificación política, pero también con el máximo rigor periodístico, llamando a las cosas por su nombre, dando a nuestros oyentes y lectores todo el contexto necesario para poder entender el significado profundo de los acontecimientos y diciendo siempre la verdad aunque eso nos convierta en el objeto de los ataques de aquellos que prefieren trabajar al calor del poder. Te agradecemos enormemente tu apoyo, porque sin él no podríamos llevar a cabo nuestra labor. Ojalá este sea el último editorial que tengamos que escribir sobre el tema porque el genocidio haya cumplido 100 días pero no cumpla 101.


Madrid –

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