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A. Pérez Meca / Europa Press

El PSOE abandona el «no a la guerra»

Hoy, 20 años después, no es José María Aznar sino Margarita Robles —es decir, Pedro Sánchez; es decir, el PSOE— quien quiere llevar a España a la guerra utilizando el miedo como el principal argumento para intentar convencer a la población


«Ucrania necesita seguir siendo apoyada. Es importante que todos los países de la UE y de la Alianza Atlántica seamos conscientes de que hay que seguir haciéndolo.» / «Yo creo que Ucrania debe ganar la guerra y tiene que hacer un esfuerzo para ello.» / «El Gobierno está plenamente volcado en este escenario bélico. El presidente, el ministro de Asuntos Exteriores y yo misma estamos las 24 horas del día (sic) pendientes de esta cuestión.» / «Estamos permanentemente enviando material a Ucrania y haremos un esfuerzo importante en las próximas semanas.» / «Se ha hecho un esfuerzo muy importante en estos años en los que el PSOE gobierna en incrementar el presupuesto en defensa.» / «La amenaza de guerra es total y absoluta.» / «Europa tiene que ser consciente de que el peligro está muy cerca; no es una pura hipótesis, es real.» / «La civilización (sic) puede ser atacada.» / «Hoy en día, un misil balístico puede llegar perfectamente desde Rusia a España.» / «Me gustaría hacer una llamada de atención a la sociedad española porque a veces tengo la percepción de que no somos conscientes del enorme peligro que hay en este momento.» / «Espero que no nos encontremos nunca en ese escenario [una explosión nuclear en Europa], pero tampoco podemos olvidar que Putin ha puesto sobre la mesa esa amenaza.»

Todas estas frases, cargadas de furor bélico, alertando de la posibilidad de que Putin ataque España con misiles, abriendo la puerta a una explosión atómica en Europa, dibujando como posible la ficción de una victoria ucraniana y apostando por un incremento del gasto armamentístico acompañado de «pedagogía» sobre el conjunto de la población, no las ha dicho —con acento tejano— una Ministra de Defensa de José María Aznar, sino Margarita Robles en una entrevista en La Vanguardia ayer domingo.

Y Margarita Robles no es una dirigente cualquiera del PSOE. Es una de las personas de máxima confianza del presidente. Robles es de los pocos miembros del ejecutivo que llevan sentados en el Consejo de Ministros desde la moción de censura en 2018. Incluso antes de la formación del primer gobierno de Sánchez, la actual Ministra de Defensa fue nombrada portavoz del Grupo Parlamentario Socialista ya desde junio de 2017. Esto es importante ya que, a pesar de la habitual táctica del reparto de papeles en el ámbito mediático, ninguna de las personas de máxima confianza de Pedro Sánchez hacen o dicen nada sin el beneplácito del secretario general del PSOE. Así, cuando Nadia Calviño fijaba posiciones económicas de derechas, era Sánchez el que estaba hablando. Cuando Óscar Puente se pone pendenciero con el PP o con los medios de comunicación, lo hace porque ese es el papel que Sánchez le ha asignado. Y, del mismo modo, cuando Margarita Robles abraza la escalada bélica, el aumento del gasto armamentístico y —directamente— la guerra, es Pedro Sánchez el que está hablando también. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE.

Cuando Margarita Robles abraza la escalada bélica, el aumento del gasto armamentístico y —directamente— la guerra, es Pedro Sánchez el que está hablando también

Hace una semana se cumplía el vigésimo aniversario del peor atentado terrorista de nuestra historia: el 11M. Con motivo de la efeméride, tanto el PSOE como los medios de la progresía mediática se han esforzado en recordarnos las miserables mentiras del gobierno de José María Aznar en aquellos días, las movilizaciones masivas en las calles y la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero tres días después del atentado. Efectivamente, el hecho de que el PP apostase por propagar el bulo de que había sido ETA quien había hecho estallar las bombas en los trenes fue sin duda un elemento definitorio de todo lo que ocurrió hace 20 años. Pero esa chispa que llevó al PSOE de Zapatero al gobierno no habría prendido de la forma que prendió si no hubiese existido el sustrato de las movilizaciones del «no a la guerra». No fue solamente la mentira lo que provocó el vuelco electoral. Fue también la convicción de la mayoría del pueblo español de que aquella agresión horrible que había tenido lugar en Madrid jamás habría pasado si José María Aznar no nos hubiera metido en la guerra de Irak. El principal argumento del siniestro personaje para arrodillar a España ante el amo norteamericano fue —recordemos— la existencia de armas de destrucción masiva en manos de Saddam Hussein. Y lo relevante aquí no es tanto que dicha existencia se demostrase falsa como que Aznar decidió utilizar el miedo para arrastrarnos a la guerra.

Hoy, 20 años después, Margarita Robles —es decir, Pedro Sánchez; es decir, el PSOE— nos dice que un misil balístico de Putin puede alcanzar España y que no debemos descartar una deflagración nuclear en suelo europeo. Hoy, 20 años después, no es José María Aznar sino Margarita Robles —es decir, Pedro Sánchez; es decir, el PSOE— quien quiere llevar a España a la guerra utilizando el miedo como el principal argumento para intentar convencer a la población. Hoy, 20 años después, el PSOE abandona el «no a la guerra» y será la obligación del pueblo movilizado y de los pocos partidos políticos decentes que quedan poner pie en pared para frenarlos.


Madrid –

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