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No participación de España en la operación en el Mar Rojo

Josep Borrell y la ministra de Defensa pasando revista — María José López / Europa Press / ContactoPhoto

Altos mandos del ejército filtran a La Vanguardia su «estupor» por la no participación de España en la operación en el Mar Rojo

Las Fuerzas Armadas y la diplomacia española  se muestran molestas ante la actuación del ejecutivo, y se suman a las presiones de la derecha mediática para que Sánchez apoye la misión “Guardián de la Prosperidad”


“Asombro”, “inconcebible” o “peregrino” son algunos de los adjetivos que las fuentes militares consultadas por La Vanguardia utilizan para definir la actual situación española con respecto a la intervención en el Mar Rojo bajo el auspicio de la operación “Guardián de la Prosperidad”.

Las maniobras del Gobierno para deshacerse del “abrazo envenenado” norteamericano que embarcaba a nuestro país en la misión naval han causado un gran malestar interno en las fuerzas armadas y la diplomacia española. Según este diario, las fuentes militares consultadas no comprenden la ambigüedad con la que el ejecutivo está gestionando esta operación: si el lunes pasado Estados Unidos anunciaba la membresía de España en la operación junto con otros nueve estados, ese mismo martes Margarita Robles comparecía rauda a puntualizar que ésta participación solo se daría bajo el paraguas de un operativo de la Unión Europea o de la OTAN. Así, se disparaban las elucubraciones sobre la forma en la que nuestro país podría sumarse a la misión, y sobre qué refrendo parlamentario podría legitimar esa actuación militar. Horas después, un tweet del Vicealmirante Villanueva Serrano  arrojaba algo de luz a la cuestión, afirmando que sería bajo la Operación Atalanta, que él mismo comanda y en la que España tiene una posición destacada desde su creación en 2008. Pero al poco tiempo el vicealmirante borraría el post, si bien entre tanto la UE como la OTAN y Estados Unidos alineaban posturas en un comunicado conjunto condenando con rotundidad las acciones yemeníes. Según La Vanguardia, aún entonces nadie en el Estado Mayor dudaba de la implicación española, “de una forma u otra” en la misión, que ayudaría también a suavizar tensiones con Tel Aviv, y confirmaban la existencia de conversaciones previas en ese sentido con Estados Unidos.

El viernes la sorpresa llegaría con los anuncios en prensa internacional del “veto” español a la misión, que en realidad, se materializaba en el rechazo español a ampliar la Operación Atalanta en el seno de la UE para dar cobertura a la misión norteamericana. La celebración de esta postura por parte de los rebeldes hutíes echaría más leña al fuego, ya que, según informaba El Mundo, Borrell y Washington presionaron a Sánchez para que virara su posición, aunque el sábado, finalmente, una escueta nota de prensa anunciaba que España no vetaba misión alguna, pero no participaría de la misma: “Entendemos que para tener la máxima eficacia a la que debe aspirarse en el Mar Rojo es imprescindible la creación de una nueva y específica misión, con alcance, medios y objetivos propios, acordada por los organismos correspondientes de la UE, creación a a la que de ningún modo se opone España».

Así, parece que hoy por hoy Prosperity Guardian se desmorona, al menos en los términos deseados por Estados Unidos, ya que Francia o Italia también rechazaban la participación unilateral en la misma, en términos similares a España. La derecha mediática no ha dudado en culpar a Sánchez de la situación y el descontento interno es patente: los corrillos militares consultados por La Vanguardia afirman que esta postura amenaza la posición de “socio fiable” que nuestro país se ha labrado en la UE y pone en peligro los “intereses económicos españoles”. Cuestionan también la propuesta alternativa de Defensa, que apuesta por una nueva misión europea al margen de Atalanta y que tampoco convence a los altos mandos preguntados, que temen que la necesidad de contar con aval parlamentario para dicha nueva misión militar frustre la misma antes de empezar por la negativa que mantendrían algunos de los principales socios de investidura como Bildu, ERC o Podemos. De éstos últimos, el periódico afirma que no en vano sostuvieron importantes debates internos por el envío de armas a Ucrania o el aumento en gasto militar comprometido con la OTAN. Pero los militares no entienden de partidos y aplican su clásico pragmatismo para advertir de que, de haber misión en el Mar Rojo, esta no se limitará a la escolta de buques, sino que probablemente, implique actuaciones armadas contra los rebeldes hutíes.

Entre tanto, la presión de la derecha y los poderes militares y geopolíticos para penalizar el equilibrismo de Sánchez es evidente: el Mundo anunciaba el pasado lunes que «Margarita Robles también complacía a los yihadistas», en una pieza donde acusaba a la titular de Defensa de «poner a España en contra de la protección de los valores e intereses occidentales» y dejando caer que ésta abrazaba la “convicción antiamericana y anti-israelí” de Podemos. Ayer miércoles, el ABC tildaba de “situación insólita” y “desaire” la posición del ejecutivo español, que continúa moviéndose en una frágil cuerda floja para sostener su política exterior y a la vez mantener su imagen interna, en un complicado ejercicio de nadar y guardar la ropa.


Madrid –

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