El saludo entre Yolanda Díaz e Íñigo Errejón en el acto de Sumar, Magariños, abril 2023 — Carlos Luján / Europa Press

Claves para entender el veto de Yolanda Díaz a Podemos en el Gobierno (Parte 2)

Los morados, que hicieron ministra y vicepresidenta a Díaz, han sido vetados por la dirigente gallega


(Aquí puedes leer la primera parte de este artículo.)

La guerra de Ucrania y elecciones en Andalucía

En ese febrero de la reforma laboral empezó la guerra de Ucrania iniciada por Rusia. En un inicio, Sánchez no tenía la intención de mandar armas a Ucrania pero la presión de la derecha empezó a crecer y el presidente finalmente accedió. Podemos e Ione Belarra se mantuvieron en su posición inicial: enviar armas solamente ayudaba a alimentar la escalada bélica. Había que desplegar las vías diplomáticas rápidamente para poner fin al conflicto.

En este tema se produjo un nuevo desencuentro entre Díaz y Podemos, ya que ésta salió a defender sin ambages el giro de posición de Sánchez. Por aquel entonces, a principios de marzo, sonaban campanas electorales en Andalucía. Parecía que Moreno Bonilla podía convocar en cualquier momento. Aunque Podemos Andalucía e IU Andalucía llevaban tiempo hablando y con buena relación (durante meses trabajaron mucho mano a mano Martina Velarde y Toni Valero) faltaban flecos por cerrar. Por parte de Podemos se había buscado la opción de encontrar a algún independiente con opciones de ensanchar el espacio, pero no fue posible. Por su parte, Yolanda Díaz había pedido a Alberto Garzón que se presentara él como candidato. “Por entonces Díaz iba contando que Sánchez quería cesar a Garzón y pensaba que esta era una buena forma de quitarle de en medio. Garzón al parecer se lo pensó y puso como condición presentarse pero no coger el acta en Andalucía para luego ser nombrado portavoz en el Congreso. Pero al final se negó”, cuenta un miembro de Podemos. El entonces jefe de IU, como ya hiciera en la Comunidad Madrid cuando se lo planteó Iglesias, declinó la propuesta y optó por seguir en el Ministerio de Consumo. Pero volvamos a marzo.

Durante esos días los hombres de Yolanda Díaz, Josep Vendrell y Rodrigo Amírola, aparecieron por Andalucía a tener una reunión con Podemos e IU de cara a las elecciones. Amírola, el que fuera mano derecha de Errejón en Podemos, expuso que era muy importante que Más País estuviera en la coalición y con un papel protagonista “para que Yolanda hiciera campaña”, ya que cualitativamente era muy importante. En esta operación tuvo un papel fundamental Pedro de Palacio, número 2 de Errejón, el que hacía apenas unos meses criticaba en redes sociales a Díaz y denunciaba su subalternidad al PSOE. Los morados sabían que Íñigo Errejón había intentado que su filial andaluza fuera a las elecciones bajo la candidatura de Teresa Rodríguez, la líder de Anticapitalistas (tendencia trostkista) que años antes se había escindido de Podemos, pero los suyos se negaron por diferencias ideológicas. Así que se produjo el acercamiento a Yolanda Díaz y a IU por parte de Más País. En ese momento la operación de arrinconar a los morados sería el preludio o el germen de Sumar.

En Podemos Andalucía se sorprendieron ante esta condición ya que el partido de Errejón tiene muy poco o nada de implantación en Andalucía y no tenía mucho sentido darles un papel tan protagonista. Pensaban que era más razonable un acuerdo entre Podemos e IU y luego ya cerrar con el resto de formaciones sin representación parlamentaria. Pero Izquierda Unida vio que esta era la oportunidad para encabezar la candidatura y restar fuerza negociadora a Podemos haciendo una pinza con Errejón y Díaz, pese a haber tenido muy mala relación con ambos en el pasado. Errejón siempre criticó la confluencia de los morados con los de Garzón.

Esta pinza contaría con una burda operación, llevar todo a los despachos en una mesa de partidos en la que arrinconar a Podemos. Una mesa de seis partidos en la que los únicos que realmente aportaban votos y militancia para obtener representación parlamentaria eran Podemos e IU pero en el que todas las organizaciones, algunas con una veintena de militantes como Iniciativa del Pueblo Andaluz (provenientes de la Izquierda Abierta de Gaspar Llamazares). En esa jugada tuvo un papel preponderante Francisco Sierra, militante del Partido Comunista de Andalucía y hoy diputado de Sumar, y Sebastián Martín Recio, médico, activista de la Marea Blanca, exalcalde de Carmona y miembro de IU. A pesar de que ambos eran de la órbita de IU, fueron impuestos como mediadores independientes en el proceso de negociación. Con ayuda de Dani Cela, periodista de Eldiario.es; Isabel Morillo, antes en El Confidencial, ahora en El Periódico de España y tertuliana de RTVE y la SER; Lourdes Lucio, de El País, o Ana Cabanillas, que tenía línea directa en Madrid con Sumar. Todos estos periodistas obviaron en todo momento la procedencia orgánica de los mediadores con IU y el PCA y ayudaron a construir el relato favorable para los intereses de Yolanda Díaz e Izquierda Unida. Obviamente estaba todo cocinado de antemano. Rápidamente los de Garzón hicieron acuerdos con todos los partidos minoritarios menos con Alianza Verde, el partido de Juantxo López de Uralde, que también fue vetado en las listas al Congreso de los Diputados por parte de Díaz. Podemos defendía que no tenía sentido negociar en una mesa como si todos pesaran lo mismo. Pero la operación ya estaba cocinadísima desde Madrid, donde Garzón y Errejón se habían reunido.

¿Y quién iba a ser la persona candidata? A raíz de la mesa de partidos “tenía que ser de IU” porque Más País vetaba a Podemos, argumentaban en la negociación. En Podemos seguían sorprendidos porque IU y Más País siempre se habían odiado, debido al carácter “anticomunista” de muchos miembros del errejonismo. Podemos proponía como candidato a Juan Antonio Delgado, el guardia civil de Podemos, que era un candidato avalado por las primarias en las que habían votado 6.000 inscritos e inscritas de la formación y con un perfil transversal y prestigio social por haber sido portavoz del Sindicato Unificado de la Guardia Civil y diputado en el Congreso muy activo en defensa de la industria de Cádiz y contra las mafias del narcotráfico en el Campo de Gibraltar. Que la operación estaba destinada claramente a arrinconar a los morados lo revela el hecho de que los de Errejón prefirieran a alguien de IU que a Juan Antonio Delgado, ya que en 2019 desde el entorno afín al político madrileño le habían contactado para que dejara a los morados y se uniera a Más País para liderar las listas por Cádiz en las elecciones de noviembre de 2019. Pero ahora las tornas habían cambiado. A Errejón le parecía más transversal una candidata de IU con dos décadas en política institucional como Inma Nieto que un guardia civil con menos de cuatro años en política y un perfil transversal. El caso, no había acuerdo para definir quién iba a ser la persona candidata.

Luego vino la famosa foto de la Feria de Abril. Yolanda Díaz fue a Sevilla donde se hizo unas fotos con Alberto Garzón, María Jesús Montero (PSOE) y Moreno Bonilla (PP). Unas fotos desde luego un tanto raras si lo que quería la izquierda era echar a Moreno Bonilla. Pero vamos a la foto importante. Yolanda Díaz se mojó (a su manera) y apostó por Inma Nieto, una candidata que no convencía mucho a nadie, salvo a IU. Se hizo una foto con ella con un claro mensaje (aunque de su boca no salió un claro mensaje): Inma Nieto tenía que ser la candidata. En esa visita de Díaz los dirigentes de Podemos en Andalucía se sintieron menospreciados y dolidos por el trato merecido. “Codazos para que no saliéramos en la foto, no había visto nada igual ni tan bochornoso en mi vida”, decían los dirigentes morados. Juan Antonio Delgado, al que los miembros de IU y Más País echaron de la foto a empujones, dijo que se iba a su casa, que no había sentido más humillación en su vida. “Yo vengo de patrullar con un coche desde hace más de 25 años y no me sé mover en este mundo de codazos por una foto”, dijo el propio Delgado a los periodistas que presenciaron el lamentable momento de codazos y empujones. Finalmente se queda en el paseíllo de la Feria porque lo convence Lilith Vestrynge, secretaria de Organización de Podemos, que bajó a Sevilla para acompañarlo.

Las tensiones escalaron a Madrid. Amanda Meyer era por aquel entonces la jefa de gabinete de Irene Montero en el Ministerio de Igualdad y fue cesada. Podemos a partir de 2019 incorporó a cuadros de IU y PCE en sus ministerios con el fin de engrasar Unidas Podemos y tejer confianzas. Es el caso de Amanda Meyer, Klara Alonso, Toni Morillas o el propio Enrique Santiago. Pero tras la marcha de Iglesias, IU y PCE decidieron jugar a la geometría variable, tal y como le había dicho Garzón al propio Iglesias al poco tiempo de irse. Amanda Meyer además de dirigente del PCE es compañera de Toni Valero, coordinador de IU Andalucía y posiblemente próximo coordinador de IU Federal tras la marcha de Garzón, e hija de Willy Meyer, exeurodiputado de IU que se vio obligado a dimitir porque se conoció que su plan de pensiones de eurodiputado estaba en una SICAV de Luxemburgo. “Al marcharse del Ministerio, Amanda Meyer le comenta a una asesora del equipo de Montero que ahora el PCE está del lado ganador y que iban a enterrar Unidas Podemos”, comenta una fuente morada. Belarra intentó que Enrique Santiago mediara pero él alegó no tener mano, ya que necesitaba a la poderosa federación andaluza para ser reelegido líder del Partido Comunista de España, ya que tenía a la mayoría de territorios en contra. Al final, ante un panorama electoral en el que parecía que Moreno Bonilla iba a sacar mayoría absoluta, Podemos cedió encabezar la candidatura a Inma Nieto. Los morados encabezarían Cádiz, Córdoba, Granada y Huelva.

Pero aún quedaba más drama.
 IU no incluyó a Podemos en el registro electoral de la coalición. Un dato: la persona que hizo ese registro y dejó fuera a Podemos es Rafael Ibáñez, ex de María Jesús Montero (sí, la ministra de Hacienda del PSOE que se hizo una foto en la Feria con Yolanda Díaz). Ese dato no es menor. En los mentideros de Madrid cuentan que María Jesús Montero, allá por marzo, le dijo a Belarra que en Andalucía había una candidata muy buena de IU, Inma Nieto. El PSOE siempre que puede mete baza en la interna de los partidos a su izquierda. Otro dato no menor: siempre que Podemos se ha encargado del registro de las listas electorales ningún partido se ha quedado fuera de la coalición.

Lanzamiento de Sumar y congreso del PCE

Mientras tanto, Yolanda Díaz seguía dando muestras de acercamiento a Íñigo Errejón en San Isidro y en un acto de salud mental en el Congreso. Y en ese entonces Yolanda Díaz, tras casi año y medio como vicepresidenta, anunció “el proceso de escucha” y la puesta en marcha de Sumar. Belarra le preguntó si los morados tenían que ir al acto inaugural y Díaz le transmitió que era mejor que no fueran líderes. También le dijo que su plan para las generales era intentar incluir a Más País y Compromís a Sumar pero que en las autonómicas no iba a ser posible el acuerdo. A día de hoy, PP y VOX gobiernan Madrid y la Comunidad Valenciana.

Y llegó el día de Sumar. Fue el 8 de julio, un día antes del congreso del partido del que Yolanda Díaz tenía carnet desde hacía 30 años, aunque ella diga que no le gustan los partidos: el PCE. La presentación de Yolanda Díaz en Matadero trajo bastante expectación entre la izquierda. Por su parte, el congreso del PCE fue duro y cargado de polémica aunque apenas saltó a los medios de comunicación. De hecho Enrique Santiago estuvo a punto de perder. Le salvó la federación andaluza. Semanas después de que Enrique Santiago ganara el congreso interno, Ione Belarra le transmitió que era mejor cerrar su etapa como secretario de Estado en el Ministerio de Derechos Sociales. Ese hecho produjo críticas en redes sociales por parte de los periodistas afines a Sumar. Lo cierto es que Podemos ha sido el único partido que ha integrado a miembros de otras organizaciones en sus gabinetes, nunca sucedió al revés.

Proceso de escucha: Sumar no llega para las autonómicas

En verano de 2022 Yolanda Díaz anunció que su plataforma no llegaría a presentarse a las autonómicas, que no había tenido tiempo pese a llevar ya un año y medio preparando el proyecto.

Esta decisión de no presentarse a las autonómicas respondía posiblemente a dos razones. Una tiene que ver con lo que contó Sergio Pascual que proponía Errejón en 2014 en Podemos, que era básicamente no presentarse ni a las municipales ni autonómicas de 2015 para llegar “limpios” de polvo y paja a las elecciones generales. Iglesias abortó ese plan, porque tal y como reconoció Sergio Pascual años después, no tenía ningún sentido esa estrategia y hubiera sido un suicidio político.

La otra, tiene que ver con que a Díaz y a su equipo le interesaban que Podemos saliera lo más debilitado posible de esas elecciones para luego intentar pasar el rodillo junto al resto de formaciones como Compromís, Más Madrid o IU, obviando que es cierto que en el plano autonómico a Podemos siempre le ha ido peor que en las generales, que es donde concentra más voto. Es más, en Galicia en 2020 la candidatura de la coalición en la que estaba Yolanda Díaz sacó menos de un 4% de voto habiendo sacado meses antes en las elecciones generales más del doble. O por ejemplo, Más Madrid obtuvo con Errejón a la cabeza algo más de un 14% de voto en las autonómicas de 2019 pero en las generales sacó en torno al 6% en esa circunscripción. Algo similar le ocurre a Compromís en Valencia. Un apunte, Sumar en Madrid ha sacado cerca de 200.000 votos menos en las elecciones generales de los que sacaron Más Madrid y Podemos-IU-AV por separado el 28 de mayo.

En septiembre, Yolanda Díaz mostró su apoyo explícito ante el anuncio de la candidatura de Baldoví, un hombre que lleva siendo cargo público desde hace más de 20 años, en la Comunitat Valenciana. No sé si a estas alturas hace falta recordar que Díaz era vicepresidenta y diputada gracias a la coalición de Unidas Podemos y no a la de Compromís. Obviamente, en Podemos las declaraciones de Díaz sentaron mal y luego intentó rectificar. Por aquellas semanas, Díaz acudió con “su proceso de escucha” a Valencia. Por aquellos días todavía no estaba firmada la coalición de Podem y Esquerda Unida, que no llegaría hasta casi abril.

“El día que Yolanda fue a Valencia, un dirigente de Podem le preguntó a Díaz si podía interceder para que Izquierda Unida firmara una coalición cuanto antes para preparar las elecciones. Se quedó pálido cuando Díaz le contestó que “cuando dos se quieren matar lo mejor es que se maten”, cuenta un miembro de Podemos. Esto rima perfectamente con lo que el equipo de Yolanda Díaz meses más tarde iban contando en off a periodistas: que el objetivo era debilitar al máximo a Podemos en Valencia y en Madrid.

La negociación de Presupuestos, la renovación del CGPJ y  la ley Solo Sí es Sí

En octubre de 2022 se produjo la negociación de los Presupuestos Generales del Estado con el PSOE. Podemos quería poner como condición aprobar la ley de vivienda para votar a favor de los presupuestos. No lo vieron así en el resto del espacio de Unidas Podemos, con Díaz a la cabeza.

Y ya en noviembre hubo dos episodios particularmente tensos entre Díaz y Podemos. El primero fue a raíz del amago que hizo el PP de Feijóo para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Llevaba años bloqueado por el PP, pero esta vez parecían dispuestos a pactar. La condición del PP, que el PSOE aceptaba, era vetar a Victoria Rosell como posible vocal del CGPJ. Decían que estaba demasiado vinculada a Podemos. Esta explicación en Podemos la vieron como una broma de mal gusto porque el CGPJ está lleno de vocales afines al bipartidismo que deben sus trayectorias en el mundo judicial justamente a esa afinidad a PP y PSOE. No obstante, Yolanda Díaz, los comunes y el PCE intentaron por todos los medios seguir adelante con la negociación con el PSOE, dejando caer a Rosell. El grupo parlamentario estuvo a punto de partirse en dos por esta decisión. Pero al final la negociación para renovar el CGPJ murió. Ayuso y la ultraderecha mediática amenazaron a Feijóo con mandarle junto a Pablo Casado si pactaba la renovación del CGPJ. No obstante, aceptar el veto a Rosell por parte de Díaz fue una herida más en su relación con Podemos.

Días después de la negociación fallida del CGPJ comienzan las noticias de que “se están rebajando las penas a raíz de la ley solo sí es sí”. Aunque las rebajas no son firmes, se empieza a generar mucho ruido mediático. Es la ocasión perfecta para que la derecha haga caer a Irene Montero y al Ministerio de Igualdad. Van con todo. En Podemos denuncian que esas rebajas se deben a una mala aplicación de la ley por la falta de perspectiva feminista en la judicatura española, como pasó con la ofensiva judicial con la ley contra la violencia de género de Zapatero, aprobada en 2004. De hecho, hoy la progresía mediática no tiene reparo en hablar de derecha judicial y de ‘lawfare’, pero en aquel momento no quiso ver que obviamente había una ofensiva judicial contra los avances feministas y contra Irene Montero, aunque el esquema penal de la ley lo llevara a cabo el ministro Juan Carlos Campo, hoy premiado en el Tribunal Constitucional por Sánchez. Hay que recordar que hace apenas unos días Campo ha firmado una sentencia contra Irene Montero que se explica sola, como contó Irene Zugasti en Diario Red.

Hoy desde Sumar posiblemente lo negarán, pero durante aquellos días también emitieron señales desde el espacio de Yolanda Díaz en que a lo mejor Irene Montero debía dimitir. De hecho, en los mentideros de Madrid se cuenta que la gallega llamó a Belarra para insinuar que alguna dimisión tendría que haber. Lo cierto es que defendió más la ley durante aquellos días Pedro Sánchez que Díaz. Pero la ofensiva judicial y mediática siguió adelante y el PSOE decidió en enero cambiar la ley para aplacar las críticas, ya que sabían que cambiar la ley a esas alturas no servía para impedir las revisiones. Obviamente en todos los análisis se obviaba que las revisiones de penas suponían una minoría y que las reducciones eran de apenas meses en la mayoría de los casos.

No obstante, el PSOE estaba empeñado en reformar la ley para frenar los ataques de la derecha. Igualdad accedió pero no hubo forma de llegar una propuesta conjunta.
Pese a las negociaciones, Pilar Llop se empeñó en sacar el consentimiento como eje central de la ley y rechazaron todas las propuestas, fueron hasta siete propuestas por parte de Igualdad. Acabaron reformando una ley feminista con una propuesta que había hecho el PP, un partido al que la igualdad le importa más bien poco o nada.

Febrero de 2023, Magariños y 23J

Díaz convoca a Belarra y Montero a su despacho allá por febrero, después de haber tenido antes una reunión con Pablo Iglesias. No es que fuera una praxis muy feminista llamar al exlíder de Podemos antes que a las ministras, pero es lo que sucedió. Dos años después de asumir la vicepresidencia, Díaz les comunica que en breve anunciará su intención de postularse como candidata a la Presidencia del Gobierno. También les transmite que quiere juntar a 15 partidos para conformar la candidatura de Sumar, aunque ello suponga que luego cada uno en el grupo parlamentario votara de manera diferente. Por aquel entonces Díaz contaba que en Moncloa daban por hecho que ganaría la derecha y que Sánchez le había dicho que, tras su dimisión, ella se comería el espacio del PSOE en la oposición.

Díaz y Belarra quedan entonces en que a partir de ahora cada parte designe unos negociadores. Por parte de Sumar irán Vendrell y Amírola. Por parte de Podemos, Verstrynge y Echenique. En esas primeras reuniones no es que se aterricen mucho los términos de negociación. Lo único que transmiten los negociadores de Díaz a Podemos es que el acuerdo tiene que ser después del 28 de mayo, porque ahora hay fuerzas que compiten entre sí en las autonómicas y municipales. Podemos recibe la información y traslada que entonces será mejor hablar ya después del 28 de mayo. Todo queda stand by hasta que llega un anuncio de Yolanda Díaz en el que dice que el día 2 de abril anunciará algo. Todo el mundo sabe de qué se trata ese anuncio pues ya lleva dos años como vicepresidenta.

En Podemos se sorprenden de que Yolanda Díaz anuncie este acto si en teoría las negociaciones para los acuerdos con Sumar, que ya dijo que no llegaba a las elecciones municipales y autonómicas, iban a ser después del 28 de mayo. Y lo de después ya es conocido. Sumar propone, como en Andalucía, una mesa de partidos. Podemos pedía que como mínimo tenía que haber un preacuerdo básico que garantice unas bases de futuro para acudir al acto, en concreto el compromiso de primarias. En la formación morada señalaban que si en 2016 Garzón se hizo una foto con unos botellines de cerveza junto a Iglesias fue porque ya había un acuerdo, no en base a intenciones sin concretar. Mientras tanto los medios y el PSOE jugaban sus cartas en la interna de Unidas Podemos, como siempre que han podido hacerlo.

Finalmente Podemos, tras debatirlo en un Consejo Ciudadano Estatal, no acudió al acto al considerar que no había ninguna garantía para el futuro, ni cómo se iba a conformar la candidatura y a través de qué mecanismos. Yolanda Díaz al día siguiente del acto de Magariños dijo que Sumar no sería un fracaso si no incluía a Podemos. Por aquel entonces las encuestas le venían dando 57 escaños, aunque luego Sumar sacó 31.

Tras los malos resultados del 28M para la izquierda, con los que se perdieron muchos gobiernos autonómicos, Sánchez convocó elecciones. Díaz llamó a Belarra y ambas mostraron voluntad de llegar a un acuerdo. Durante las negociaciones, lo que ofrecían Vendrell y Amírola a Verstrynge resultaba insuficiente para Podemos. Cuando empezaban a aproximar posiciones, Vendrell le comunicó a la secretaria de Organización de los morados que Irene Montero no podía estar en las listas. Posteriormente en Podemos conocieron que este veto a la ministra de Igualdad se produjo tras una reunión en la que el resto de organizaciones del espacio lo habían acordado. Ante la tesitura de que gobernara Feijóo con VOX, Podemos aceptó las condiciones draconianas para minimizar las opciones del PP de llegar a la Moncloa. Tras el veto a Irene Montero y ver que la pata feminista faltaba en Sumar, convencieron a Elizabeth Duval, la periodista, tertuliana de La Sexta y filósofa que ha sido también imagen de la marca de ropa Adolfo Domínguez, para ser la portavoz de Feminismos y LGTBI y practicar un “feminismo del 99%”.

En aquellos días de campaña, en Sumar daban tan por hecho que Feijóo iba a ser presidente, que algunos de sus integrantes compartían en sus redes sociales como un éxito las encuestas donde les daban un 14% pero en las que PP y VOX alcanzaban la absoluta. Finalmente Sumar, con 15 partidos, sacó un 12%, menos que lo que había sacado Unidas Podemos en la repetición electoral de 2019 donde competían contra Iñigo Errejón. Finalmente, el 23J y contra todo pronóstico, incluidas las encuestas que manejaba Sánchez, PP y Vox no sumaron mayoría absoluta y ahora habrá gobierno PSOE-Sumar con los apoyos parlamentarios de Junts y el PNV, además de ERC, Bildu y BNG.

Según han ido adelantando muchos medios de comunicación, los ministerios de Sumar ya estarían repartidos, cediendo Igualdad a los socialistas y sin que Podemos forme parte del gobierno.


Madrid –

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Editorial