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Carlson entrevista a Putin y la progresía se bate en retirada

Anteayer mismo los socialistas votaban en el Parlamento Europeo a favor de que se investigue no la evidente y contrastada trama rusa que afecta a casi toda la extrema derecha del continente sino la supuesta —y psicodélica— «trama rusa» del procés


Los pequeños y medianos productores piden que se intervenga de forma efectiva el mercado con la Ley de la Cadena Alimentaria en la mano, que se controlen los márgenes empresariales de los grandes supermercados como Mercadona, Carrefour o Lidl, que se reformen las normativas comunitarias que están diseñadas para beneficiar a los grandes terratenientes y a los capitales extractivos del agronegocio, y que se cancelen los tratados de libre comercio que, a cambio de que Europa pueda vender sus productos tecnológicos en otros países, deja a nuestros agricultores a los pies de los caballos. La extrema derecha política y mediática —que piensa que el campo es suyo— aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para inyectar su terraplanismo negacionista del cambio climático y otras conspiranoias como los ‘chemtrails’ en una parte de los manifestantes, y así intentar que se les olvide que VOX y el PP —y la mayoría de los medios de comunicación— trabajan en realidad para los mismos intereses capitalistas que están machacando al campo. La culpa es de Soros, de la Agenda 2030, de Greta Thunberg y de Perrosanxe. Pero, como el PSOE tampoco se atreve a limitar los privilegios de los grandes capitales que están quebrando a los pequeños y medianos productores, entonces empieza a sugerir que los agricultores son de extrema derecha, moviliza a la policía y a la guardia civil, y la progresía se bate en retirada.

Crece la percepción en la ciudadanía de que una parte importante de la judicatura opera políticamente a favor del bloque reaccionario. Cuatro chavales de Zaragoza son sentenciados a penas de prisión sin pruebas, los procesos falsos que han servido para difamar a Podemos durante una década se van archivando uno tras otro y, de repente, empiezan a aparecer absurdas acusaciones de terrorismo contra los líderes independentistas catalanes justo en el momento en el que se está tramitando la Ley de Amnistía. Ante esto, las derechas políticas y mediáticas se apoyan en la judicatura para intentar tumbar al gobierno de España y el PP mantiene secuestrado el Consejo General del Poder Judicial más de cinco años después de que haya caducado su mandato constitucional. Los jueces son nuestros —dicen Cayetana y Abascal— y, después del «a por ellos», ahora toca el «a por vosotros». Pero, como el PSOE tampoco se atreve a enfrentarse a los jueces reaccionarios y tiene miedo de los marcos mediáticos de derechas, renuncia a decir la verdad —que el problema son los jueces activistas que operan políticamente—, acepta la premisa de que lo que hay que hacer es modificar la ley —como ya la aceptó durante la ofensiva judicial contra la Ley Sólo Sí es Sí—, empieza a proponer enmiendas absurdas que debilitan de forma grave su posición, en vez de modificar la ley para rebajar las mayorías de renovación y dejar fuera al PP se sienta con los secuestradores a pactar el CGPJ —mediador extranjero derechista y humillación política de pormedio—, y la progresía se bate en retirada.

Como el PSOE tampoco se atreve a enfrentarse a los jueces reaccionarios y tiene miedo de los marcos mediáticos de derechas, renuncia a decir la verdad: que el problema son los jueces activistas que operan políticamente

Tucker Carlson, ese «periodista» tan ultraderechista que fue despedido de la cadena de extrema derecha Fox News después de que ésta perdiese una demanda de más de 700 millones de euros por haber mentido y haber dicho que hubo fraude electoral en Estados Unidos —como sostiene Donald Trump—, se dejaba ver por Madrid el pasado noviembre junto a Santiago Abascal en una de esas manifestaciones en las que los cachorros de VOX acabaron ahorcando y apaleando a un muñeco del presidente del Gobierno. Ayer, el mismo Tucker Carlson se convertía en el primer periodista occidental en entrevistar a Vladimir Putin desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Y ese no es el único vínculo que tienen los de Abascal con Putin. Está publicado y es vox pópuli que varios oligarcas muy próximos al Kremlin inyectaron decenas de millones de euros en las asociaciones ultraderechistas HazeOír y CitizenGO en la época en las que éstas servían como plataforma de lanzamiento para VOX. Para cualquiera que esté mínimamente informado, es obvio que el partido de Putin en España es VOX, del mismo modo que Le Pen es su aliada en Francia y Salvini en Italia. Pero no solamente por la cercanía ideológica de la extrema derecha europea con Putin, sino además por sus vínculos económicos más que probados. Pero, como el PSOE no se atreve a toserle a la OTAN, como decidió meterse con los dos pies en el furor bélico con respecto a Ucrania y como sigue siendo rehén del anti-independentismo de su poderoso sector caoba y su correlato mediático en el grupo PRISA, anteayer mismo los socialistas votaban en el Parlamento Europeo a favor de que se investigue no la evidente y contrastada trama rusa que afecta a casi toda la extrema derecha del continente sino la supuesta —y psicodélica— «trama rusa» del procés, y la progresía —de nuevo— se bate en retirada.

En la propia entrevista con Carlson, el presidente ultraderechista de Rusia se deshace en elogios hacia George Bush y hacia Donald Trump, recuerda que con este último no había guerra y dice que la paz llegaría muy rápido si Estados Unidos dejase de enviar armas a Ucrania. Pero, como el Partido Demócrata —el PSOE de allende los mares— tampoco se ha atrevido a hacer una política notablemente diferente a la de Donald Trump, llegando a aceptar buena parte de su discurso racista en materia migratoria, como ha perdido toda credibilidad como defensor del derecho internacional al apoyar el genocidio que está llevando a cabo Israel en Gaza y como no se atreve a nominar a alguno de sus miembros más jóvenes del ala izquierda del partido para hacer frente al violador de rostro naranja, ahora la juventud los está abandonando por la causa Palestina, su candidato a la presidencia —de 81 años— confunde al presidente de Egipto con el presidente de México en la misma rueda de prensa en la que se está defendiendo de un escrito del Fiscal en el que éste lo exonera del caso de la sustracción de documentos confidenciales con el argumento de que Biden no recuerda ni las fechas en las que fue vicepresidente ni la fecha de la muerte de su hijo, y la progresía —la estadounidense también— se bate en retirada.


Madrid –

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Editorial

  • ¿Puede haber un gobierno sin el PNV en Euskadi?

    La receta para conseguirlo ya la conocemos: resistir la violencia política y mediática y obligar al PSOE a aceptar la correlación de fuerzas parlamentaria emanada de las urnas. De momento, solamente los morados lo están diciendo