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Isabel Díaz Ayuso en la puerta del Congreso — Willy Veleta

Fáciles de untar

La gente no sabe disculparse y la gente no sabe escuchar, lo sabes tú y lo sabe San Serenín del Monte, aunque no tenga un Maserati


No se disculpa el que te pisa con garbo pero no le duele. A él no, claro.

Vuelves a casa con el juanete reventado y el otro por detrás diciendo entre dientes: “Mi pie no siente nada, yo creo que no te he pisado. Te has debido de tropezar con algo”.

El que pisa no es traidor, a menos que lo sepa. Y lo saben.

Que no te engañen, el que hace daño sabe que hace daño aquí, en Yugoslavia, y en Gaza también.

Lo sabes tú y lo sabe San Serenín del Monte. Lo que sabe ese hombre.

La democracia modélica ha tenido que sacarse de la chistera una Comisión Ciudadana de la Verdad (sobre las residencias) para elaborar un exhaustivo informe que insiste en lo que ya sospechábamos: que lo de Ayuso en ese marzo y abril de 2020 fue un auténtico akelarre.

Residencias que podrían haber sido medicalizadas, enfermas que podrían haber sido derivadas a hospitales, seres queridos que podrían haber fallecido con mórfidos, con paliativos, apretándole la mano a su hija o a su nieto antes de irse lejos de Ayuso. Se podrían haber salvado al menos cuatro mil personas. Eso dice el informe.

Se nos saltan las lágrimas mientras a ella por el pinganillo le dicen gilipolleces.

Se hubieran muerto igual dice. No sabe ni lo que es la morfina, no se ha puesto en la piel de los 7291 ni en la de sus familiares. No se ha puesto en la piel de nadie, porque muda la piel cada vez que le pillan en un renuncio.

Con lo fácil que hubiera sido decir: “Nos equivocamos, nos pilló el toro (tanto que le gusta la tauromaquia), no supimos cómo reaccionar y la cagamos”.

Pero entonces no estaríamos en Madrid, en España.

Queremos que lo reconozcan y que nos firmen una garantía de no repetición. Que alguien se lo diga por el pinganillo.

Que devuelvan lo robado, lo asesinado y que pongan en marcha su puto propósito de enmienda, más pronto que tarde.

Y si no… que resuciten los 7291 muertos y se lancen sobre la cama del piso de lujo de su novio, que hagan el salto del tigre y se la coman con patatas.

Las patatas de mierda que sirve en los hospitales públicos, esas con moho y gusanos. En Quirón las tienen suflé. Prepara la chequera.

Que se le caiga el techo de su ático de lujo como se le ha caído a una familia que estaba visitando a un paciente en la habitación 6101 del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, esta misma semana. Han salvado la vida de milagro. Ya están en otra habitación, mirando al techo, acojonados.

Te han pillao con el carrito del helao (carrito del helado para los finos). Con la nevera de los muertos que no cierra. Impasible el ademán. No mueve ni una ceja de Carrero Blanco. Se lo dicen por el pinganillo.

—Calladita estás más guapa.

El mismo pinganillo que le dice otras veces que saque la risa floja y la cara de community manager de Pecas. Alguien le ha recomendado que se haga un Rain Man. “Papá me deja conducir lentamente todos los sábados”. Y a otra fechoría, mariposa.

El bipartidismo que ocupa el centro derecha que dejó huérfano Míster Atado y Bien Atado es cruel y despiadado cuando vienen mal dadas para la población.

135, 155, 11-M, 7291, 15/97.

Invierte en paneles solares nos dijo ZP y su escudero Miguel Sebastián. Y luego si te he visto y has invertido… no me acuerdo. Se mean en las renovables, pero la fiesta nunca la pagan ellos. Las pagan los César Vea de la vida.

A ZP le sacan ahora como el Cid, en Peugeot. Le hacen un Évole blanqueante y hasta le entrevista el triste de Fortes para que nos recuerde lo majo que es.

¿Por qué no te callas? Cómo les gusta el unte.

La familia Couso sigue buscando un ápice de justicia y no la encuentran ni en la faltriquera de ese hombre al que llamaban Bambi.

La pandemia iba a sacar lo mejor de nosotras. De nosotras puede que sí… de ellos NO. Ellos con su espada de Damocles portátil van a lo suyo.

Tú podrías estar tejiendo bufandas con tu amiga Clementa y ellos estaban con la calculadora haciendo números. Mascarilla arriba, Menoscarilla abajo.

Dame Maserati que quiero morir. Pero no en tus residencias, cari.

Si uno de tus mejores amigos tiene un piso en Benidorm, un loft en San Serenín del Monte, un chalete en Birmania (actual Myanmar) y no le preguntas de dónde narices saca la pasta… una de dos: o sois de esas parejas a las que se les rompió el amor de tanto usarlo o realmente no le escuchabas cuando te hablaba.

Lo cual me remite a mi premisa inicial: la gente no escucha.

Ayuso tampoco escuchaba los “alaridos” de los ancianos y ancianas de las residencias. Ni los de sus familiares. Aquí seguimos, en pie de guerra.

Se va a meter la comisión ciudadana por donde amargan los pepinos. En un país con una democracia plena y una justicia desatada y bien desatada estaría ya recogiendo el jabón del suelo de la ducha de Soto del Real.

Igual el del pinganillo no tenía el número del 112 en la agenda. Igual la UME solo sabe rescatar ardillas de un olmo viejo humeante en San Serenín del Monte. Prefijo 7291 de Madrid, cambio y corto, por lo sano.

—Se iban a morir igual.

Que no saben disculparse lo sabes tú y lo sabe Yolanda Díaz y sus gafas de sol en pleno día nublado.

Te voy a dar un gato. O apretar el gatillo.

Reconocer que te han pillado es lo peor. Es más español que llamarte Mariano y no saber que eres la M de M Rajoy.

Cuando los bronquios de nuestros seres queridos (y más vulnerables) se apagaban lentamente esta gente (los bandoleros del bipartidismo) estaban jugando a Trinconete y Cortadillo.

No me llames Koldo ni Tomás, llámame jeta. Y pegan un portazo al salir.

Cuando el gel hidroalcohólico estaba a precio de Johnnie Walker etiqueta azul, esta gente se frotaba las manos pensando en su nuevo Luisvi.

Tiran la piedra, esconden la mano, miran para otro lado, se cagan en nuestros muertos y si te he visto no me acuerdo. Salvo cuando llegan las elecciones, ahí sí.

Y si se cruza en tu camino y le preguntas por los 7291 te dice: “acosador”. Acosador tu fruta madre.

Siempre a la carta más alta. Me sacas medias de Koldos, te saco dúplex de mi novio de la muerte (para los que saben jugar al mus). Órdago a la parca.

La vietnamita de sacar mierda del rival siempre está encendida, o en reposo, lista para actuar si me tocas a los míos.

Son intercambiables. PSOE, PP, UCD… CDS… Atado y well atado.

Menos Madrid, menos País, te lo juro por Snoopy.

¿Qué alguien me diga por qué el PSOE nunca quiere ganar la Comunidad de Madrid?

A quién van a poner de candidato en las próximas autonómicas… ¿A Mario Vaquerizo?

Como dijo Paquirri: —Doctor la cornada es fuerte, tiene una trayectoria…

Y siempre te operan en Quirón, patatas suflé en vena.

Vamos con un torniquete por la vida… driblando mentiras, buscando en el horizonte una disculpa que nunca llega.

Y así seguimos, a porta gayola con el día a día. Siempre embisten los mismos, las mismas. Trincando voy, trincando vengo.

Para lo que les queda en el convento (siglos) se cagan dentro. Y nosotras vamos con la bolsita negra recogiendo sus heces. Votes lo que votes siempre sale Txapote.

Una justicia del TBO. Salta un escándalo y sabes de sobra que a la trena no van, que saldrán por la puerta de atrás y seguirán riéndose en nuestra cara.

Hacerse un Urdangarín lo llaman ya. Al menos no terminas como Blesa o Rita.

O como las cremas de Cifuentes.

Y como la gente no escucha… les vuelven a votar. Y no se disculpan por no tener ojo para las papeletas. Presbicia democrática, fascismo estrábico.

Debería de haber un carnet para la gente que no sabe disculparse.

Para el que te dice lo qué tienes que hacer con tu vida, cuando la suya es una mierda andante.

Para el que no ha dado un palo al agua en su vida y te explica cómo es un palo, y cómo es el agua.

Para la compañera de la Cofradía del Santo Reproche que no se baja del burro para tener siempre la razón y quedar por encima.

Cuánto se están perdiendo.

Para el que busca siempre la competencia y no la unidad con el compañero, no del alma, pero compañero. Y no da un palo al agua.

Para el jefe avaro que dice que “no estamos para dar cariñitos” cuando le contaste que estuviste a punto de desmayarte en tu puesto de trabajo porque llevabas tropocientas horas como Chaplin en Tiempos Modernos.

Ese mismo que nunca te dijo lo bueno que eras para que no pidieras un salario digno y un puto contrato.

Y también para los que cada día se encargan de hacer de este planeta un lugar mucho más inhóspito y más lleno de pinganillos que pregonan en el desierto de los cerebros vacíos, de guisante. Esos que nunca se hacen cargo de sus mierdas.

El único que pidió perdón (me he equivocado y no volverá a ocurrir) fue el emérito, copiando a Carmencita mientras el ventrílocuo/genocida la teledirigía ante la atenta mirada de La Collares. Paga lo que debes.

Que si la Ley Mordaza o la pinche 15/97 no se deroga no es porque a un funcionario del ministerio se le ha traspapelado con la quiniela del domingo, no. Es porque el PSOE nada mejor en el fango, entre pirañas. Y si te muerden, te vas a Quirón. Patatas suflé y huevo pochado. Vallejo Nájera sonríe desde el infierno.

600 pavos por levantarle la ceja a un antidisturbio. Págalo con tu pensión de mierda, amigo. Bienvenido al bipartidismo del tío Paco, el ranas. Ese hombre (por decir algo) que sigue pescando los atunes más grandes del universo, en el Azor.

Para disfrute de Garamendi y de Botín. ¿Quién nos ha robado el mes de abril?

Hazte cargo. El dinosaurio sigue ahí, mirándote, esperando a que te disculpes, a que asumas responsabilidades y sobre todo… a que puto devuelvas lo robado.

No tienen vergüenza, ni la reconocen. En una rueda de reconocimiento de vergüenzas no acertarían ni una. Ni el reintegro.

Son muertos vivientes, sedientos de más billete. Pocos Maseratis se fabrican para tanto pájaro piando.

Si el pueblo no tiene pan que coma pasteles, dijeron, dicen.

Y aquí estamos haciendo números para pagar el alquiler mientras ellos sacan del cajero 600 lereles para comprarse la pastillas de freno rojas, a juego con la carrocería de… sí, su maravilloso Maserati.

Pasteles no traigo, pero tengo una guillotina en el desván. Espera que le quito el polvo y nos ponemos manos a la obra. Benito y Manolo versus María Antonieta de Chamberí. Dos que comparten colchón, trincan un montón.

La vida no se divide entre los que prefieren la cebolla en la tortilla y los que no… la vida se divide entre los que escuchan el Bella Ciao y tienen ganas de tomar La Casa Blanca (o Belchite) y los que la escuchan por sus air pods y se agazapan en el sofá con unas palomitas de microondas.

Entre los que escuchan y los que solo se escuchan a sí mismos.

Entre los que hablan de guerra y los que hablan de genocidio.

Entre los que asesinan ancianos y los que nos quedamos con ganas de seguir escuchándoles y echar una penúltima partida de parchís. Con las rojas, siempre.

Entre los que cuando oyen la palabra “Gaza” dicen “Hamás” y los que cuando escuchan esa palabra se les pasa por su cabeza diapositivas de niños y niñas mutilados, imágenes que se proyectan en las paredes blancas de ese túnel que ves al final de tu vida, que es la suya también.

Las barbas de San Pedro llegan mucho antes a la retina de niña palestina que a la de la hija de cualquier ministro de un gobierno que le vende armas a Israel.

Lo sabes tú y lo sabe San Serenín del Monte, que en el fondo y en la superficie lo que les pasa es que son fáciles de untar.

Como decía Cantinflas: “No desconfío de nadie, pero sospecho de todos”. Disculpen las molestias.


Madrid –

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