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Bar Iberia (Buenos Aires), punto de reunión de los republicanos durante los años de la Guerra Civil

La II República Española también se proclamó en Buenos Aires

La caída de la monarquía borbónica se celebró con diversas actividades en adhesión a la República


Los vientos republicanos llegaron a Buenos Aires, el 14 de abril de 1931, día en que se proclamó la II República Española. La comunidad hispánica que residía en la ciudad, entre los que se encontraban intelectuales, políticos, comerciantes y trabajadores de otras categorías, aclamó en amplia mayoría las transformaciones políticas que surgieron en España. Fueron apoyados por intelectuales argentinos de izquierda.

La caída de la monarquía borbónica se celebró con diversas actividades en adhesión a la República. Se realizaron actos, almuerzos, tertulias y otros festejos en las instituciones españolas que se hallaban en Buenos Aires.

Fueron sede de eventos festivos el Centro Republicano Español de Buenos Aires, una de las organizaciones más importantes, que promovió la sociabilidad entre la inmigración española y que luego fomentó fuertemente los valores republicanos; la Federación de Sociedades Gallegas, que agrupaba a miles de españoles, y otras entidades, como la Asociación Patriótica Española, el Club Español, los centros Gallego, Asturiano, Catalán, Laurak Bat, Navarro y Andaluz, teatros y sociedades fraternales. En general, estos espacios se ubicaban en las cercanías del Obelisco y de la Avenida Nueve de Julio, en el Bajo, donde residían los españoles que se asentaron en el país.

Para ese entonces, la ciudad de Buenos Aires contaba con una gran colectividad española, integrada por alrededor de 300.000 personas, que conformó una trama asociativa de ideología liberal y democrática que se diferenció de la minoritaria población católica y nacionalista ya presente en esos años. Durante la Guerra Civil, este último grupo respaldó el golpe de Estado contra la República.

Argentina había recibido contingentes españoles desde finales del siglo XIX y comenzaron a conformarse instituciones en la sociedad civil y centros de elite asociados a la colectividad. Para el momento de la proclama republicana, había ya decenas de federaciones, asociaciones, clubes, colectividades y otras entidades españolas. Asimismo, una activa corriente local de intelectuales de izquierda recibió de muy buen ánimo aquellas noticias provenientes de España. Entre otros, expresaron su apoyo Elías Castelnuovo, Álvaro Yunque, Alfredo Palacios y Antonio Zamora.

Los actos de simpatía hacia la II República se extendieron a otras ciudades del país, con homenajes en La Plata, en los centros republicanos de Balcarce, Mar del Plata, Mendoza, San Rafael y en otras instituciones españolas de Rosario, Córdoba, Santa Rosa y Tucumán. En el plano regional, se sumaron ceremonias en Río de Janeiro, San Pablo, Belo Horizonte y Santiago de Chile, con importante presencia de españoles demócratas.

Los españoles residentes en Argentina se mostraban ilusionados por la etapa política y social que se iniciaba. Según un periódico de la época, “el restablecimiento de las libertades ciudadanas ha permitido regresar a la península a muchos compatriotas que permanecían aquí porque se hubieran visto allí continuamente perseguidos por sus ideas, y estos españoles, que aquí vinieron, sin protección oficial, llevan una visión muy exacta de la vida del emigrante que conocen por propia experiencia, mucho mejor que los que ven al país a través de un viaje de turismo”. A la vez, el momento despertaba la solidaridad para con los emigrados y se construía un vínculo de unión entre España y los españoles residentes en Argentina y en América.

Con la nueva constitución española llegaron más derechos civiles. Las mujeres conquistaron su derecho al voto y poco después se aprobó la ley de divorcio. Asimismo, el intento de modernización se plasmó en reformas civiles, militares, educativas, económicas, religiosas y culturales, por ejemplo, la creación de las Misiones Pedagógicas.

Durante los años de Guerra Civil, las tensiones afloraron en Buenos Aires, con  manifestaciones palpables, tal como se vio durante los enfrentamientos que se dieron sobre la Avenida de Mayo en los bares Iberia, frecuentado por republicanos, y El Español, habitual reducto de los que apoyaban y reivindicaron el golpe a la República legalmente constituida.


Madrid –

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